La globalización de ir por casa
Uno ahora puede desde su ciudad española cocinar y saborear los platos de otros países. Nada nuevo.Algo más que estos platos sean de Perú o de Bolivia, y muy sencillos de hacer. Con poco más de 3 euros hemos comidos 6 personas, sin contar, fuego, pan y vino. Para compensar el vino era de nombre.
Poco a poco se nos abren las posibilidades gastronómicas, y viajar por poco dinero de manera mental ya empieza a ser casi posible. Uno se pone un CD de música boliviana y se toma unos platos de la zona, y porque mira por la ventana porque sino hasta es posible que llegue a pensar que ha viajada en avión de los más baratos posibles. Y una vez terminado el menú, la siesta a la hora de todos los días, que suele ser uno de los problemas más grandes que tenemos los españoles de cierta edad cuando viajamos por otras latitudes, porque queda fatal insinuar a veces que te vendría muy bien una cabezadita.
Mi padre tenía un truco sencillo, yo no pude aprender. Depositaba la cabeza entre los brazos cruzados sobre la mesa, y se dejaba abandonar. Los hijos ya necesitamos al menos un sofá, pero para momentos de apuro, sirve.



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