03 mayo 2008

Cómo pescar con éxito o cómo pescar el futuro

De mi periodo con los Maristas me quedan varias manías, una de ellas es emplear las parábolas para las explicaciones tontas.
No, no pienso cambiar, se me quedó muy marcado con 7 años.
Enfrentarse a la vida es como ir de pesca, uno lanza la caña ante las propuestas que se le presentan y esperan a ver si pican. Si, efectivamente, si uno sabe poner el cebo adecuado, utilizar bien el sedal y elegir un buen lugar de aposento, en donde la sombra no te delate, tiene más posibilidades de lograr pez.
Dicha esta tontería, quiero dejar solo un pequeño detalle encima de la pantalla.
Sólo si vamos a pescar, lograremos peces. Sólo si somos capaces de mojarnos si hace falta, seremos capaces de lograr un éxito. Unos van y justo delante de uno mismo, en sus propios morros, logra el pez más grande y luego otro mediano y después media docena más.
¿Y porque a mi no me pican?
No, no es la mala suerte, ni la cara bonita del pescador, la mayoría de los peces no entienden de caras. Simplemente es que el que logra la mejor pieza muchas veces es porque está más preparado y tiene más convicción de que la va a lograr.
¿Estás seguro de que te van a picar los peces más grandes?, pues entonces ve preparado para ello y lleva una buenas botas y un sedal que soporte el peso de la pieza. Y muéstrate convencido de que eres al menos igual que el otro pescador.

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